2 de junio 2017

Es la necesidad de aprender y de explorar nuevas alternativas lo que llevó a Lorena a comprometerse con experiencias de intercambio con diversas organizaciones sociales y movimientos de base del país.
Desde enero, Lorena ha tenido la oportunidad de salir de su comunidad y descubrir que en cada rincón del país existen personas soñando en colectivo con la creación de un mundo diferente, donde se construyan relaciones sociales más justas y mejores condiciones de vida para todas y todos.
Durante este recorrido, Lorena visitó la cooperativa de «Las Cañadas » en Huatusco, Veracruz, ahí tuvo la oportunidad de aprender diferentes técnicas agroecológicas; construcción con tierra y bambú, producción ecológica de gallinas y huevo, cría de ganado menor y siembra de diferentes hortalizas. Alternativas que le ayudarán a promover y fomentar estrategias que fortalezcan la capacidad de producción de alimentos en las comunidades donde ella trabaja.
De Veracruz, Lorena fue a Chiapas donde conoció de cerca los movimientos sociales que se organizan para detener la destrucción de los bosques y las selvas y que luchan constantemente por el reconocimiento y respeto de la cultura indígena. Aprendió de la toma de decisiones en asambleas y conoció a diferentes comunidades en la Selva Lacandona que se organizan para frenar el avance de diferentes megaproyectos como la carretera San Cristobal – Palenque que en su trayectoria pretende despojar a cientos de personas de sus tierras y casas. Conoció al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y estuvo trabajando de cerca con las bases de apoyo de esta organización.
Aprendió de la necesidad de organizarse y de trabajar en colectivo para hacer frente en la adversidad y visitó Acteal donde, después de la masacre de 1996, sus habitantes decidieron organizarse y construir alternativas de vida conformando la organización Las Abejas, y formado la cooperativa «Maya Vinic», a quienes Lorena acompañó para aprender acerca de la producción de miel y café. Lorena aprendió el proceso de producción y extracción de miel así como el manejo de las abejas nativas (meliponidos) y compartió con las y los jóvenes del colectivo de jóvenes T’zunubak diferentes experiencias y los mecanismos que se están conformando para reforzar su participación en la toma de decisiones al interior de la organización y de su comunidad.
Éste ha sido sólo el inicio de esta experiencia de aprendizaje colectivo que finalizará hasta el 2018. Por ahora Lorena volverá a sus tierras y en ellas buscará la manera de compartir estas experiencias con algunas de las mujeres que colaboran con Tonelhuayotzin Nuestra Raíz mientras se prepara para la segunda etapa de este proceso de formación.
Agradecemos el apoyo de JWH – Both ends por hacer esta experiencia posible.
