Desde el inició de la agricultura, se han domesticado alrededor de 8000 plantas para el consumo humano, a partir de la Revolución Verde (hace 60 años) y la tecnificación del campo, se ha perdido gran parte de esta diversidad. Actualmente, solamente se cultivan 200 especies y 12 de ellas representan del 80-90% de los cultivos (FAO). Con esta perdida, las campesinas y campesinos tienen cultivos más vulnerables a los cambios climáticos y al mismo tiempo, se pierde una inmensa cantidad de conocimientos y prácticas culturales que dan identidad a los pueblos y comunidades.
Es necesario hacer notar que a pesar de la tecnificación del campo más del 60% de los alimentos a nivel mundial son producidos por pequeñas campesinas y campesinos con bajos índices de tecnificación (FAO) lo que demuestra las potencialidades de la agricultura tradicional y la necesidad de fomentarla, siendo clave para la soberanía y la seguridad alimentaria. Mucha de esta agricultura se realiza en los traspatios, espacio del hogar donde se reproducen prácticas culturales y se generan las condiciones para una dieta digna y diversa de las familias del campo. El papel de las mujeres es fundamental es estos espacios y es entonces necesario visibilizar su gran aporte al sostenimiento de las comunidades, generando desde ahí la posibilidad de construir sociedades más justas e incluyentes.
En el mes de abril la Red de Mujeres Sembrando Dignidad y Tonelhuayotzin Nuestra Raíz A.C. en colaboración con la Embajada de Suiza en México iniciaron el proyecto “mejoramiento integral de traspatios” revalorando los conocimientos campesinos y promoviendo la reflexión acerca de la necesaria participación de las mujeres en los procesos de participación comunitaria. A partir de este trabajo, se fortalecerán las redes de apoyo mutuo entre compañeras de diferentes comunidades, se promoverá el intercambio de semillas, promoviendo la diversificación de los cultivos y se generarán propuestas para mejorar la dieta de las familias y la generación de recursos económicos que den la posibilidad a las mujeres de generar ingresos propios disminuyendo así la violencia económica que se ejerce en su contra. 
